jueves, 8 de noviembre de 2007

Tensión en Industriales

Voy a seguir en mi línea de falta de originalidad y contaré mi más reciente experiencia en el submundo de la ¡¡TENSIÓN!!

Tres jóvenes ebrios entran en las aulas del campus vigués e insultan a los profesores

El lunes 29 de octubre tres jóvenes asaltaron varias aulas de las facultades de Industriales, Económicas y telecomunicaciones de la Universidad de Vigo.

Con síntomas evidentes de estar bajo la influencia del alcohol, según explicaron desde la propia Universidad, estos jóvenes irrumpieron en varias clases increpando e insultando tanto a los docentes como a los alumnos que allí se encontraban.

Para reducirlos fue necesario avisar a los agentes de la Policía Local, que acudieron al campus y tuvieron que sacarlos a la fuerza de una de las aulas.


En esta ocasión existe material gráfico para que todo el mundo pueda disfrutar de uno de esos pequeños momentos de ¡¡TENSIÓN!! que nos brinda la vida.



Pongámonos en situación, un lunes de octubre a las 12:00 de la mañana, en el CUVI (sí, Vigo tiene su campus en mitad del monte), y ninguna fiesta universitaria a la vista.

Cinco colegas y yo acabábamos de ver la presentación del PFC de otro colega, y nos encontrábamos en un pasillo esperando a que recogiera, para irnos a tomar los tradicionales pinchos celebrativos. En ese momento aparece en el pasillo el individuo de camiseta blanca y pantalón corto que se ve en el vídeo, acompañado de otro más pequeño (en tamaño) y con una gorra en la cabeza. Al llegar a nuestro lado, el pequeñín intoxicado nos pregunta por la salida, y mientras se dirigía a ella nos suelta un demoledor

"Yo paso de estudiar, a mí lo que me gusta es la droga y la discoteca"


Evidentemente, ante tal demostración de sabiduría le correspondimos con unas sonoras carcajadas, algo que a nuestro pequeño intelectual no le sentó demasiado bien, ya que tras doblar la esquina oímos como avisaba a su amigo el grandote de que nos estábamos riendo de él (como para no reírse), afortunadamente, o ya le fallaba el sentido del oído o todavía era consciente de que la inferioridad numérica no es buena compañera de los enfrentamientos.

Una vez reunido con nosotros el nuevo ingeniero, nos fuimos cual alegres colegialas a por los pinchos, comentando la extraña situación que acabábamos de vivir. Durante el camino (creo) apareció otro amiguete nuestro, que nos comentó que los artistas invitados habían pasado también por la biblioteca deleitando a los presentes con su ingenio y alegría.

Durante la degustación, que era en una sala cerrada anexa a la cafetería de la facultad, tuvo lugar el segundo round, cuando por la puerta aparece el grandote con una sonrisa en la boca y diciendo.

- Gracias por esperar, ya estoy aquí.

Mi amigo, alucinando, porque estaba recogiendo durante el primer round y al verlo allí no lo relacionó con lo que le acabábamos de contar, así que bastante mosqueado pero por si acaso le preguntó

- Perdona, ¿tú quién eres?

A lo que el artista invitado responde:

- Soy el uhm... eh... el de fisiobiotecnología (o algo así dijo)

Mi amigo entonces le pidió que se marchara, que aquello era una celebración privada, a lo que que el alegre muchacho dijo que sí, pero que quería coger un calamar (estudiar tanto da mucha hambre) , pero mientras dirigía su mano al cefalópodo descubrió un objetivo mucho más jugoso, ¡¡un botellín de cerveza!! así que sus exigencias se vieron incrementadas. A mi amigo (tiene un pronto bastante rápido) le debía de ardiendo la sangre en aquel momento, y decidió decirle que se la llevara con tal de perderlo de vista, y así fue, el fisiobiotecnólogo se fue por donde había venido, pero con una cerveza y un calamar. Hay que reconocer que el segundo round fue provechoso para él.

Ahora viene una parte de la que no estoy muy seguro, porque mientras seguíamos con los pinchos apareció un profesor que había estado en la lectura del proyecto, a decirle al director del proyecto (que estaba presente durante el segundo round) que habían ido por la zona de los despachos dos alumnos raros preguntando por él (esta parte no la oí bien), por lo que podemos suponer que el fisiobiotecnólogo y su compañero subdesarrollado leyeron la hoja que se pone en la sala donde se leen los proyectos el nombre de los profesores implicados, y preguntando por ellos llegaron a los pinchos. No estoy seguro de que lo entendiera bien, igual los que preguntaron no eran estos dos, pero si así fuera, un 10 para el grandote, su investigación le llevó a comer un calamar y una cerveza por la patilla.

El último asalto fue cuando ya nos íbamos cada uno a su casa, y vimos que la policía estaba hablando con los reyes de la fiesta. Lo sorprendente fue encontrarme hoy, diez días después con la noticia y un vídeo publicado en el 20minutos.

Sólo espero que ya que sus andanzas se han hecho de dominio público, podamos pronto saber quienes son para que puedan disfrutar del reconocimiento de su hazaña.

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