Hoy, 1 de noviembre del año 2007 de Nuestro Señor, día de los Fieles Difuntos, Madrid es una ciudad fantasma. O al menos lo era a las 8 de la mañana. Los lugareños, esto es, cualquier individuo que haya vivido aquí al menos un par de años, afirman que ni siquiera en el mes de agosto la capital sufre tal abandono. Y es que resulta inquietante que el día después de All Hallows Eve (aka Halloween or Samhain) no te encuentres ni un alma por las calles. De hecho, hoy ha sido la primera vez que he podido sentarme en el metro de camino al trabajo.
Una vez llegado a la oficina, la cosa no cambia mucho ya que somos cuatro gatos haciendo guardia. Además el ambiente es un poco raro; ayer nos dieron una mala noticia y la gente aún la está digiriendo: a finales de noviembre nos mandan a todo el departamento a San Sebastián (de los Reyes, por más señas), al mismísimo polígono donde se encuentra Antena 3. Yo, al desconocer la geografía matritense, no soy consciente del alcance real de la mala nueva, pero viendo las caras de mis compañeros me pongo en lo peor.
Está siendo un día tranquilo aunque podría complicarse, como sucedió ayer. Hasta ahora lo único destacable ha sido una llamada a Milán (Vi informiamo che questa telefonata potrà essere registrata) en la que, creo que por primera vez, he hablado con un italiano que tiene un acento decente hablando inglés.
Voy a hacer que trabajo un rato.
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