El estado de derecho se fundamenta en muchas cosas, pero de todas ellas hoy voy a hablar de la relación entre el estado y sus individuos. Esta relación es un problema muy grande, puesto que ha llevado a la creación de diversas corrientes mesiánicas todas llenas de razón y por ello mismo contrapuestas.
Se utiliza mucho el término democracia para describir algo que debería ser un poco más amplio, pero a lo que aún no se le ha encontrado una buena definición. Sin embargo hay que decir que la democracia es el concepto mejor conocido del mundo, puesto que todo el mundo la define con precisión. Yo no me aventuraré tanto, y simplemente diré algunas cosas que son o no estado de derecho, y cosas que no tienen porque serlo.
- Igualdad de derechos: pues no, para que algo sea un estado de perfecto no es necesario, -ni mucho menos- la igualdad entre los ciudadanos. Bueno, yo puedo tener el derecho a concebir hijos, pero eso no me ayuda... Los ejemplos son inmensamente claros, desde la discriminación positiva, la mayoría de edad, etc.
- Respeto a las minorías: peliagudo tema, puesto que los grupos sociales no tienen derechos, sólo las personas los tienen. Vamos que los colectivos homosexuales no tienen derecho a casarse, -sus miembros sí- Del mismo modo, los practicantes de una religión y o los nacidos en una zona geográfica, o los hablantes de una lengua no tienen derecho como grupo, sí como individuos. En esto entramos en el no menos espinoso tema de los pueblos, pero ese lo dejo para otro día.
Hay muchos más, pero sólo quería tocar los más polémicos. En cualquier caso, sí que habría que mencionar un par de temas, al respecto, como la importancia del modo (y no sólo de los fines) en una democracia.
El fin último de un estado: el bienestar de cada uno de sus individuos, así de fácil y así de difícil.
En el siguiente trataré de los pueblos, las naciones y todos esos inventos creados para poder enfrentarnos un poquillo más.
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