Ayer hice Kendo en el Moscardó, en zona Av. América.
No había senseis, o sea que entrenamos con el sempai que en este caso era Baró.
Y la verdad es que fue muy cansado, y muy largo, 1:30. Acabamos a las 23:00. Pero me sentó bien, ahora he de hacer por seguir yendo lunes y miércoles aunque me libere a horas en las que ya debiera estar en cama.
Poco más, aunque es un arte marcial apasionante, simplemente comentar que mi siguiente paso será conseguir los golpes cortos (men corto, koté corto, do corto).
Hasta ese momento, sigo llevando armadura y dejándome la voz procurando ennoblecer algo que sólo puede ser noble cuando no es real sino una imagen de la caverna de Platón.

PD: Espero que pronto llegue mi Tare para que se me pueda identificar
3 comentarios:
Compay finou hai uns anos, así que agora só queda o sempai. Así é a vida, eche o kiai.
Compay finou
só queda o sempai
énos o kiai
Toma haiku!!!
Dior mío, ordousxdous xa parece un moderno Ezra Pound. Tí non estudiarías filoloxía ¿ou que?
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